Teresa Miarnau

Ladakh-Zanskar

Este senderismo resultó mucho más duro que el de los Annapurna. Las montañas eran impresionantes por las formas y colores. Había algunas tan especiales que me recordaron catedrales, desnudas, limpias, esplendorosas y serenas, ¡mejores que las catedrales!
La naturaleza es salvaje y dura y cuando llueve todo se deshace: la montaña, los puentes, los caminos, y más abajo todo es desolación.